Presentación


Presentación 



El texto que se presenta a continuación es un texto cargado de emociones, de historias llenas de recuerdos, de sueños cumplidos y otros en espera, de vivencias transitadas por personas valientes, resilientes, optimistas que habitan el territorio quilichagueño.

Son narrativas de sobrevivencia, de resistencia,  de convivencia en territorios agrestes en sus orígenes, que gracias al esfuerzo y tenacidad de unas cuantas familias fueron abriendo paso para generar poblados y comunidades que poco a poco descubrieron el valor de caminar juntos por los sueños de todos y todas. Hay historias y voces que  hablan de momentos difíciles, de tensión, de  tragedias que cambiaron sus vidas y transformaron sus paisajes. Hay historias y voces  que son remembranzas de tiempos de paz, donde el encuentro de  los amigos, de las familias y de todos y todas con la naturaleza era mágico.

Hay historias y voces que dan cuenta del compromiso y la tenacidad con la que se labró la tierra, se levantaron escuelas,  acueductos, o se reconstruyeron casas cuando la tierra se sacudió  y mostró su magnificencia. También hay historias y voces que son la expresión viva de la disciplina y la voluntad para sacar adelante procesos organizativos y económicos que han generado ingresos, desarrollo  y  poder popular puestos al servicio del bien común.

Todas ellas son historias que reposan en las memorias de abuelos y abuelas que han logrado transmitir a sus segundas generaciones para que no queden  en el olvido. Son  memorias vivas que se resisten al tiempo. Una memoria colectiva que conocen solo unos cuantos, que poco hemos valorado como sociedad y tienen mucho que contarnos sobre lo que somos y como lo hemos logrado.

Hoy honramos algunas de esas memorias desde un ejercicio participativo, consensuado y dotado de sentido para quienes lo hicieron posible. Estamos empeñados y empeñadas,  como un actor social más del territorio, a darle cabida a estas voces a partir de la recuperación, revitalización y co-creación. Creemos que es la mejor forma posible de darle lugar y presencia a quienes han construido el territorio que habitamos, porque aquí está la esencia de lo que somos. 

En estos relatos están representados muchos de los valores que nos han edificado como comunidad y como pueblo, aquí están asomándose en cada frase los valores que sustentan la idiosincrasia de campesinas y campesinos, afros, indígenas y mestizos de esta tierra pluricultural. Reconocemos y valoramos también cómo nos hemos nutrido de personas allegadas de otros lugares y de culturas lejanas y cercanas, que encontraron en estos paisajes su lugar para habitar y construir.

Los procesos de construcción colectiva de memorias nos muestran en ejercicios como éste, que hay poder en la palabra y que se potencia cuando circula con las y los otros. Ratificamos la construcción colectiva de  memoria como posibilidad de re-encontrarnos y re-narrarnos,  como una apuesta  de resistencia frente a una voz   oficial que pretende interpretar-nos y estigmatizarnos como territorio violento, incapaz de resolver sus diferencias de manera pacífica, una voz oficial que quiere generar distancias étnicas y culturales para enfrentarnos y no tejer puentes para unirnos.

Estos relatos son una muestra de que juntos y juntas hemos logrado mucho y podemos seguir avanzando en ese camino. Son una muestra de  que la memoria  nos ayuda a tejer una convivencia donde el reconocimiento tiene un lugar de privilegio para construir paces.

Por ello, expresamos una gratitud profunda a quienes nos dieron cabida en sus vidas, a quienes creyeron posible el ejercicio,  lo acogieron y nos acogieron con entusiasmo. A los líderes y lideresas de las Juntas de Acción Comunal de Mandivá, de Santa Rosa, de La Palomera, de La Capilla y de Mondomo. Nuestra profunda gratitud a Elier Zapata y Carmelita Fajardo, autoridades del  Consejo de comunidades negras  de la cuenca del río Páez – Quinamayó- CURPAQ  y a Edward Prado, Presidente de la Asociación Nacional de Usuarios Campesinos ANUC, por ayudarnos a abrir la puerta de las comunidades que lideran.

Gracias a los narradores y narradoras participantes en  cada territorio, a las maestras y maestros que nos contaron su historia ya quienes  nos abrieron los espacios con los niños y las niñas. A los niños y las niñas que nos brindaron con sus creaciones  una  mirada esperanzadora del mundo.

Gracias al Dr Alberto Berón por compartirnos sus conocimientos y experiencias y al equipo del Centro de memoria que acompañó este proceso, disponiéndose cada día  a aprender y aportar.

Al Ministerio de las Culturas, las Artes y Los Saberes por creer en la propuesta y darnos el sí.


María Victoria Villamil Sterling


Libro digital de Sanar para Renconciliar  Sanar para Reconciliar. Memorias de poblamiento, resistencia y paces


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