Memoria de la vereda de El Toro
Entre fuegos. Ni reparación ni olvido Luis Gabriel Henao Orozco La vereda El Toro, que hasta mediados del siglo XX hizo parte de la jurisdicción asignada a la vereda Dominguillo, es un caserío que bordea la cordillera central, con población afrodescendiente. Es una comunidad pacífica, que vive de la agricultura en su mayor parte. Según cuentan sus pobladores, los negros esclavizados debían atravesar permanentemente la finca Caucania, razón por la cual el dueño de entonces se compró un toro bravísimo que infundía temor e impedía el paso por el sector. Siempre que se intentaba pasar por allí, aparecía el toro y gente huía gritando: ¡El toro!, ¡El toro!. Cuando se estaba definiendo el nombre de la vereda, la gente le dio este nombre a su territorio. Este relato, constituye el producto de un ejercicio de memoria llevado a cabo para registrar las vivencias personales y colectivas de un hecho de violencia padecido por la comunidad, del que, por sus lazos solidarios y l...