Memorias de Poblamiento del Corregimiento Mondomo


“Mondomo mi patio, mi casa”.

Por: Elkin Yamith Burbano Hernández

“Mondomo mi patio, mi casa”.

Por: Elkin Yamith Burbano Hernández


Mondomo,  el corregimiento del municipio de Santander de Quilichao, está ubicado a 16 kilómetros de la cabecera municipal  sobre la carretera Panamericana. A 1350 msnm en la cordillera occidental de Colombia, tiene una temperatura promedio de 21°C. Su población asciende a 5.000 habitantes, se ha destacado por su resiliencia y el desarrollo de una agroindustria basada en la producción de almidón y café. 


Conocer la historia de Mondomo desde las memorias de su gente es adentrarse en anécdotas apasionadas, documentos erosionados y fotogramas antiguos guardados con celo en carpetas corroídas por el paso del tiempo.  Relatos vivaces y coloridos en las voces de los descendientes de las familias fundadoras, donde afloran Los Vergara, Los Fernández, Los Sarria, Los Martínez, Los Cifuentes, Los Rebolledo, Los Vivas, entre otros. La historia de Mondomo se va tejiendo  a medida que las memorias de sus narradores se van contrastando, traslapando y juntando. 


La escritura de compra venta


 Una mañana del 30 de agosto de 1836, ante el escribano de Caloto, se hicieron presentes los señores Ramón Rebolledo, vecino de Popayán, vendedor, y el Sr. Marcelino Vivas, vecino de la parroquia de Tunía, comprador. En esta transacción Ramón Rebolledo, hijo de Francisco Antonio Rebolledo, vende a Marcelino Vivas un “globo” de terreno de la hacienda Mondomo ubicado en el sector “La laguna” por $2000 pesos. El predio había sido entregado en herencia por la española doña María Tejada, a sus hijos Francisco Antonio y Miguel Rebolledo Tejada. Posteriormente, Belarmino Rengifo, notario de Santander de Quilichao, daría fe del acto.


En 1856 Marcelino Vivas le vende otro globo de terreno a Miguel Vergara. De este último, esposado con Cecilia, nacen Rafael, Leonardo y Obdulia.


Dorian Sarria Núñez, recuerda:


“La casa que se observa a continuación estaba ubicada en la finca que fue la herencia que le correspondió a la abuela Ernestina Vergara, que pasó a sus tres hijos Álvaro León, Enrique Edmundo y Alba Mary Sarria Vergara. Mi padre le compró a sus hermanos y ahora sus hijos la heredamos. Es parte de lo que fuera la hacienda Mondomo. En ella Residió Aniceto Sarria y Ernestina Vergara.”


Este hecho marca el inicio del centro poblado, hoy corregimiento de Santander de Quilichao,  que hereda su nombre de la hacienda Mondomo. Mondomo significa “mi casa”, Mon viene del francés que significa “mi” y Domo de la lengua indígena que representa “casa” o “patio”, (Cinara, 2011). Esa misma referencia hace Don Jairo Sarria en los diálogos de memoria, comentando que la escuchó a sus veinte años a Isaías Collazos, sacerdote e historiador de una parroquia de Cali en 1968. 


En la segunda mitad del Siglo XIX Mondomo seguía siendo una hacienda y sus linderos se extendían desde la cresta del cerro La Chapa (Oeste) hasta las faldas del costado sur del cerro Munchique (OE), así mismo extendidos por las riberas de las quebradas Tiembláculos (Norte) y el río Mondomo (SUR). 



Primera casa (1940) de la familia Vergara Fernández, ubicada donde hoy es la casa de la familia Sarria Núñez. (Sarria, 2024)


 

Primer Mapa Hacienda Mondomo, elaborado por Jackeline Cifuentes Vergara a partir de la Escritura de compraventa del 30 de agosto de 1836 en el marco del taller memorias de Poblamiento de Mondomo (mayo, 2024).



 

Mapa de la Hacienda Mondomo, elaborado por Jaime Alberto Sánchez a partir de la Escritura del 1 de enero de 1881 en el marco del taller memorias de Poblamiento de Mondomo (mayo, 2024). En este se expresan los linderos y el proceso de poblamiento que vivió dicho territorio.



 Caminos de herradura

Hacia finales del SXIX y comienzos del SXX, (1900), Mondomo era una posada, lugar de paso y descanso de viajeros y comerciantes que a través de trochas y caminos de herradura cruzaban el territorio con destino a Cisneros, próximo a Buenaventura, y de allí desandando pasos regresaban a Popayán, cargando pertrechos, mercancías y alforjas repletas de productos que adquirían en los pueblos del camino o importados de otras naciones. Estos recorridos lo hacían arriando recuas de mula y haciendo estaciones para el descanso y el apeo de alimentos. 


Teresa Hernández lo recuerda así:  


“Los Vergara tenían recuas de mulas. Traían panelas aromatizadas con cera de laurel de alta calidad. Llevaban dulces de panelita de leche, también calabazos con guarapo de caña, rebajadas con hojas de guayabo y astillas de canela. 

Recogían en las haciendas lo que estas producían. Fabricaban bocadillos con las guayabas que los niños recogían en las mangas y estos bocadillos se colgaban en las alforjas de los arrieros. A las mulas se le colocaban alpargatas para que no encallaran en el barro.

En la Hacienda El Recuerdo, Eliza y Ernestina dirigían la cocina. Hacían pandebonos cuaresmeros (pan seco) o pan cerrero (elaborado a base de manteca de cerdo y harina de maíz molido, que se consumía en la Semana Santa). En arrias de madera (valijas de cuero) que se le instalaban a la mula, llevaban el chocolate, el queso y el pan. Llegaban a posadas cargando la comida de ir y venir. La proteína era carne oreada o curada al sol, procedimiento que se hacía con sal marina y la ahumaban con hoja de guayabo”.

Había “una Vergara” que era experta en las artes del amasijo, (amasar la harina), y preparaba bizcochuelos y pandebono. Las mamás aprendieron de ella y esta mujer trasmitió estos saberes y sabores a muchas personas, permitiendo que aún hoy se conserven.  

Con el paso del tiempo la Hacienda Mondomo creció en número de  integrantes y se constituyeron nuevos núcleos familiares propiciando la conformación  de pequeñas parcelas que le dieron al territorio  la condición de centro poblado y con esto alcanzara la categoría de Vice-Parroquia, y finalmente como corregimiento del municipio de Santander de Quilichao. Esto se logró en 1903. La ubicación de Mondomo sobre el camino real le ha beneficiado principalmente para la interacción comercial. 


De  Casas Pajizas a Centro Poblado

El Centro Docente Rural Mixto fue la primera escuela que funcionó en una casa pajiza, y sus primeros maestros fueron Susana Villamil, Amelia Paredes, Jesús María Sarria y Ernestina Vergara, en 1907. 

Amelia Paredes Suárez, Cauca, llegó a Mondomo el 20 de septiembre de 1908, quien se hizo cargo de la escuela, abrió matrículas e inició labores académicas a partir del 1 de octubre del mismo año. Amelia regentó la institución hasta julio de 1911, señala Teresa Hernández.  

Con el apoyo de la comunidad un 25 de agosto de 1928 se da apertura de la primera Capilla de Mondomo y con ello se afianzan los rituales doctrinales de la fe católica. Uno de ellos bastante famoso era “el bautizo de la guagua” que se celebraba en una caseta pajiza cerca de la carretera nacional hacia 1959. 

Un poco después (1962) la vieja casa que hacía las veces de Capilla sería reemplazada por la Iglesia de Mondomo, construida con fondos reunidos y mano de obra suministrada por la comunidad. En los pueblos era vital la construcción de iglesias, porque esto mejoraba el estatus del centro poblado y favorecía el trámite de partidas de bautismo, la celebración de matrimonios y la gestión de actas de defunción. La iglesia, por así decirlo, ejercía el papel de registradora del Estado Civil; luego, estos procesos el ciudadano los validaba ante la nación acudiendo a las notarías para dar fe de los hechos civiles.

La guerra de Colombia contra el Perú (1932) propició que el gobierno nacional impulsara la construcción de la carretera nacional, hoy conocida como la Panamericana, que también pasa por Mondomo. Esta carretera, construida a pico y pala, atrajo a foráneos, muchos de los cuales se amañaron y constituyeron familias. Una vía internacional no podía seguir siendo grava, y por eso décadas después, en 1963, se amplió y pavimentó, logrando de esta manera la conexión entre Alaska, en norte América, con Cabo de hornos en la Patagonia, Argentina. 

Estos hechos, tanto la construcción y la pavimentación de la vía internacional a su paso por Mondomo, propició la llegada de muchas personas de diversas partes del país, y de manera especial a trabajadores del Departamento de Nariño, lo que presionó la demanda de vivienda, servicios, productos y espacios de integración social.

Es así como en 1950, se inauguró la Escuela José Eustasio Rivera que estrenó instalaciones dos años después. Luego, en 1960, la comunidad adquirió un predio y lo destinó para la primera cancha de fútbol y en 1961, construye el restaurante escolar con recursos del programa Alianza para el Progreso, política propiciada por el entonces presidente de los EEUU, John F. Kennedy. Este programa de ayuda económica y social para la región se propuso mejorar las condiciones sanitarias, ampliar el acceso a la educación y la vivienda, controlar la inflación e incrementar la productividad agrícola mediante la reforma agraria.

La década del 80 fue importante en la apertura de espacios educativos y culturales de Mondomo porque permitió la ampliación de cobertura educativa al inaugurarse el colegio José María Córdoba.  Un poco después, en 1985, el gobierno municipal inauguró la Biblioteca Pública “Camilo Torres”, la cual entró a hacer parte de la Red Departamental de Bibliotecas Públicas del Cauca, y posibilitó que la comunidad accediera al libro. Estuvieron a cargo de su apertura Milton Sarria y Marleny Agudelo. Al finalizar la década, en 1989, un grupo de artistas entusiastas crean el primer grupo de Teatro Experimental de Mondomo (TEM), en el que formaron varias generaciones en artes escénicas, brindando a la comunidad una oferta cultural de interés. En este mismo año, Luciano Echeverry, alcalde Municipal, construye el polideportivo, escenario deportivo multipropósito.  

Con la entrada en vigor de nuevos lineamientos orgánicos del sistema educativo (2003) se fusionan varios centros educativos a la Institución Educativa José María Córdoba.

Con la venta de la antigua caseta al Instituto de Vías (Invias) se financia la construcción de la concha acústica (2003).


Playas, ferias y fiestas  

Como consecuencia de un campamento instalado por la construcción de la carretera nacional, surge en 1934 el primer mercado en las playas arenosas del río Mondomo. Años después este mercado se traslada al actual parque principal, y las playas de Mondomo adquieren un atractivo turístico que convocó a cientos de bañistas de la ciudad de Cali y de la región durante décadas siguientes.

En la zona conocida como Aganche, lugar donde convergen los ríos Ovejas y Mondomo, bajo  el techo de ramadas se propiciaba el encuentro social y cultural de las familias de Mondomo en 1940. Estas parrandas se convertían en verdaderos espacios para el deleite de bebidas, comidas y el goce de la música en vivo, entonada con instrumentos de cuerda y de vientos. Era el escenario propicio para la pesca y los juegos de verano. La pesca solía hacerse con “taco”, allí el Sr. Isaac, tío de Teresa Hernández perdió una mano.  Era tan agradable el encuentro que aún se mantiene en el recuerdo de los habitantes.


De la Piedra al Rallo

Aniceto Sarria, un tipo con carácter y convicción crea la primera rallandería industrial de almidón agrio, materia prima extraída de la yuca algodona, con destino a las panificadoras de Cali y el sur occidente colombiano. Aniceto trae del Putumayo la semilla del tubérculo, originario del Brasil, y lo siembra en Mondomo. También, con el apoyo del soldador Porfirio Cifuentes, crea las primeras herramientas y recipientes necesarios para responder al proceso industrial.  A este hombre se le reconoce la incursión en la siembra y el rallado de la yuca algodona en la escala industrial. El procesamiento de este tubérculo lo venían realizando las familias de forma casera para la producción de almojábanas, pandebono, pandeyuca y otros productos que lograban comercializar con sus vecinos y foráneos. Se cree que en Mondomo surgió el pandebono, con el mejor sabor de la región. 

Mondomo llegó a tener 55 empresas/ rallanderías en su mejor momento. Luego, con el cambio de las condiciones del mercado, el fallecimiento de los propietarios, la falta de sucesores y las extorsiones de grupos armados al margen de la ley que expulsaron a muchos rallanderos, estas disminuyeron a 32 unidades de negocio. En 2005, el sector crea la Asociación de Almidoneros del Cauca (Arcauca) para hacer frente a diversas problemáticas, incluidas las requeridas por la CRC.


El agua de vida


De 1903 a 1945 la comunidad llevaba a sus casas el agua desde acuíferos locales en carretillas o a caballo. La actividad la realizaban mujeres y niños y demandaba mucho tiempo.

Esta práctica favorecía el encuentro social, el intercambio de noticias y hechos de interés, pues las personas solían conocerse en estos espacios y establecer relaciones románticas, de amistad o de trabajo. 

Entre 1945 y 1948 se construyó el primer acueducto que bombeaba el agua a un tanque en la vereda Santa Bárbara.  La comunidad recibía agua por dos o tres horas diarias y la Junta Comunitaria estaba a cargo de su manejo. En 1968 se construyó un acueducto que funcionaba por gravedad tomando el agua de la cuenca San Pablo. Este sistema estaba conformado por una bocatoma, un desarenador, dos tanques de almacenamiento y el sistema de distribución.

La Corporación Autónoma Regional del Cauca - CRC en 2017 dona al acueducto la construcción de un pozo profundo en la actual planta de tratamiento con el propósito de aumentar las reservas de agua y garantizar el abastecimiento de la población. 


Bando, bando, bando.


La autoridad de Mondomo estaba concentrada en las manos del Inspector de Policía, quien representaba al alcalde de Santander de Quilichao. 

El inspector era el encargado de dar lectura a los edictos o “bando” al ritmo de tambor. En éstos se informaban los contenidos de disposiciones y normas establecidas por el alcalde para conservar el orden. Los chicos solían emular el procedimiento con humor y sátira. (Jairo Sarria, 2024)

Otra forma en que la comunidad era convocada a “mingas” e informada de actividades de interés era a través de la “voz de la guadua”, una corneta instalada estratégicamente al alcance de los oídos de los mondomeños. 

La comunidad recuerda con picardía, cómo al finalizar cada año, se solía leer un “testamento” en el año viejo, con carácter jocoso. Allí se sacaban “los cueros al sol”, con toda serie de intimidades de conocidos expuestas en público.


Violencia y tensiones sociales


Los estragos del bogotazo sembraron la intranquilidad en lugares distantes al centro de poder y Mondomo no fue la excepción. 

En 1958 en lo que se conoció como la Toma del Turco, ocho (8) personas de filiación política conservadora fueron asesinadas por la chusma liberal. Este hecho generó y profundizó heridas entre viejos conocidos.

En la década de los 80`s grupos de personas provenientes de Antioquia aparecieron en el río Mondomo con dragas y maquinaria con el propósito de extraer oro; esto generó tensiones y fricciones con la comunidad.

Años después (1996), el 30 de agosto,  un grupo guerrillero se toma  el corregimiento de Mondomo, que frecuentemente había padecido escaramuzas por parte de este grupo, atemorizando a la población y propiciando la reubicación final (1998) del Centro Docente Santa Teresita, que se ubicaba  contiguo a la estación de Policía.

En marzo 08 de 2001 Guerrilleros de las FARC-EP, bloquearon la vía en la inspección de policía de Mondomo, donde pintaron consignas en algunos vehículos y hurtaron otros, uno de ellos con 40 cilindros de gas (CINEP, 2012).

En el año 2001 varios hechos de violencia política fueron perpetrados por los paramilitares en distintos lugares de Mondomo cobrando la vida de muchos lugareños. 

A causa de los incumplimientos del gobierno nacional, pactados desde 1991 como reparación por los efectos de la masacre del Nilo y validados por los fallos condenatorios de la CIDH las comunidades indígenas Nasa en 2013 decidieron cerrar la vía Panamericana por 45 días. 

Este hecho paralizó el sur occidente colombiano generando una crisis económica y social al desabastecerse el comercio y aumentando los precios de la canasta familiar. También, muchos extranjeros quedaron varados en la vía, a los que la comunidad de Mondomo respondió brindando refugio y alimento. 

En 2020, nuevamente la misma comunidad indígena cerro la vía trasnacional por 30 días. En esta ocasión, nuevamente las reivindicaciones versaron sobre los mismos contenidos, y se sumó una nueva proclama: el cese de violencia contra sus líderes sociales asesinados de manera sistemática a razón de la oposición a la minería ilegal y el cultivo de la coca, la marihuana y la amapola, con fines ilícitos, en su territorio ancestral.


De la vela a la electricidad


Aprovechando el generoso caudal del río Mondomo y su caída de agua, entre 1958 y 1960, entra en operación la hidroeléctrica de Mondomo, hecho que le proporciona energía eléctrica al poblado por primera vez. Antes de esto, las familias iluminaban sus noches con velas de cebo o de cera, lámparas de petróleo y de mecha, algunas de fabricación casera. Las noches de luna llena favorecía a los viajeros y los arrieros en su tránsito por los caminos de herradura. 


Terremoto de 1994


El 6 de junio de 1994 un sismo de 6.4 en la escala de magnitud Richter1 (M) afectó considerablemente el suroccidente colombiano, de manera especial a la cuenca del río Páez y el corregimiento de Mondomo de Santander de Quilichao. Según la comunidad, en este último lugar, el sismo hirió a 2 personas e hizo que las personas acudieran al parque como refugio. En cuestión de daños materiales, destruyó 43 casas en el barrio Belén.  La iglesia y 112 casas se agrietaron y 133 casas presentaron daños leves.

La vulnerabilidad del barrio Belén, según la comunidad, es porque fue construido sobre la falla geológica El Romeral, como lo asegura Dorian Sarria Núñez. Pero también es cierto, como lo afirma Carlos Muñoz, que el barrio está asentado sobre la cresta del filo de una montaña. Cabe decir que, para la época de la tragedia, las casas estaban construidas en madera, bareque y sin cimientos.   

Posterior a la tragedia las autoridades declararon a Mondomo en estado de emergencia sanitaria y este hecho despertó la solidaridad nacional. 

En una asamblea comunitaria, la comunidad priorizó la reconstrucción del acueducto, el cual resultó fracturado y dejó sin el suministro de agua a la población. Al año siguiente (1995) se inició la reconstrucción de casas destruidas en el barrio Belén y del Parque principal, con materiales aportados por el SENA y la Corporación Antioquia Presente, siendo su presidente y gobernador de Antioquia el señor Alvaro Uribe Velez, quien además visito el corregimiento en la ceremonía de inaguración de las viviendas. Esta entidad (1996) también donó el primer equipo de odontología. 


 

 



[1] Mide el sismo por su tamaño, tomando en cuenta la energía liberada.

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